Crítica

 

Claudio Perna y el arte del pensamiento
Por Zuleiva Vivas

La obra de Claudio Perna ha sido reconocida en Venezuela con las más importantes distinciones en los últimos años: Premio Nacional de Fotografía 1994 y Premio Nacional de Artes Plásticas 1995. Sin embargo, llama mucho la atención que una muestra individual de su extenso trabajo no haya sido presentada hasta ahora en alguno de los museos de arte del país. Se trata de un caso poco frecuente en Venezuela, ya que la mayoría de los artistas consagrados o menos consagrados por la crítica y los reconocimientos nacionales, han tenido la oportunidad de exhibir de manera individual aspectos relevantes de su obra. Los objetos inquietantes de Perna y los mapas intervenidos suelen aparecer confrontados a otros artistas en exposiciones temáticas como Venezuela: nuevas cartografías y cosmogonías (1991-92) y Analogías (1996) en la Galería de Arte Nacional. Perna nos dice que es el único artista no-oficial que cuenta con sendas distinciones oficiales y sonríe. Durante las celebraciones de los cincuenta años de los Ateneos de Caracas y Valencia, Claudio Perna fue invitado a presentar fragmentos de su producción artística.

Seguir la producción fotográfica de Claudio Perna no es tan sencillo, la mayoría permanece en sus archivos, muchas están todavía sin copiar, miles de negativos o contactos a la espera de algún acucioso investigador. Perna desarrolla su obra sin mirar atrás, a veces dice estar cansado e inmediatamente comienza nuevos proyectos o culmina un nuevo libro –hasta el momento tiene diez de ellos sin editar-. También se distrae con su “ingeniero de color” pintando en su taller flores impresionantes, retratos, o proponiendo otras maneras de entender la realidad.

Caso curioso de este artista Claudio Perna, tan incomprendido a finales del siglo XX como lo fue Armando Reverón a mediados del mismo. ¿Estará tan loco como decían algunos que estaba el otro? Dios quiera que así sea, pues a la vuelta de cincuenta años Venezuela ofrecerá al mundo un artista que nos identifique. Venezuela y sus detalles podrá ser vista en los museos a través de sus fotografías aéreas, mapas-collages, acupinturas, contactos mentales y autocopias que aparecerán como objetos relevantes de un continente recobrado por esta nueva estética. Observador del hombre y de la naturaleza en toda su extensión, Perna se hizo geógrafo antes de iniciar su carrera artística con la finalidad de investigar, desde la óptica del Geógrafo Cultural, a los humanos como grupos, como culturas, como sociedades. Se interesó por la Tierra, el Espacio Universal, su contenido, las relaciones entre las cosas, objetos y personas para indagar acerca de las relaciones sensibles, de los espacios sensibles. Siempre mirando la relación entre las cosas, los seres y nosotros mismos.

Claudio Perna se dedicó a la repercepción del Planeta en el Espacio y se dio cuenta que la concientización de nuevas relaciones ha generado lecturas disímiles y sutiles que le proporcionaron información acerca de las múltiples maneras de ver el Espacio Universal. Estudió atentamente las opiniones de maestros como Simón Rodríguez y Marshall McLuhan, escuchó las respuestas de los políticos, artistas y psiquiatras acerca del concepto que le angustiaba: el Espacio. Le conmovió Andy Warhol cuando se expresaba al respecto, y le pareció bastante esclarecedor:
Los individuos ocupan el espacio –lo dominan- de formas muy distintas. Los tímidos ni siquiera quieren ocupar el espacio que efectivamente ocupa el cuerpo, mientras los atrevidos quieren ocupar el máximo espacio posible.

Antes de los medios de comunicación había un límite físico para el espacio que podía ocupar su persona. Creo que los seres humanos son los únicos que saben cómo ocupar más espacio que el que realmente ocupan, porque con los medios de comunicación puedes quedarte quieto y aún así llenar el espacio con discos, películas y por encima de todo con el teléfono y aún más con la televisión.

Algunos deben volverse locos al darse cuenta de todo el espacio que han conseguido dominar. Si fueras estrella del mayor espectáculo de televisión y si una noche caminaras por una calle americana normal mientras estuvieras en el aire, y si miraras por las ventanas y te vieras en la televisión de todas las salas de estar ocupando parte de su espacio, ¿imaginas cómo te sentirías?

Claudio Perna se interesó siempre en traspasar las fronteras del Arte Conceptual, repensar y repercibir fueron sus deportes preferidos. “El desafío del cambio de ESCALA sólo puede ser afrontado si ensanchamos las bases sobre las cuales VEMOS Y VIVIMOS AL MUNDO.”

También piensa que debemos usar al máximo nuestras facultades: el cerebro del científico, el corazón del poeta, el ojo del pintor para que aparezca entonces ARTE GENERATIVO...vida GENERATIVA...ARTE PENSAMIENTO...el arte de crear modelos de pensamiento.

La palabra escrita, sus significados, la manera de ordenar los pensamientos y las relaciones entre cada uno de ellos a través de esquemas e imágenes constituye otro de los universos creativos de Claudio Perna que son desconocidos para la mayoría, son sus obras de Arte Pensamiento.

Claudio Perna construye el Arte Pensamiento a partir de la elaboración de ideas producto de la observación del comportamiento humano, del estudio de la naturaleza y de concepciones filosóficas propias.

Percibir posibilidades es mucho más exigente que analizar problemas. Tenemos que aprender por nosotros mismos con nuestra propia ayuda, con la guía de los hombres más sabios; pero la sabiduría no es ampliamente accesible, como tampoco provee palabras directas e inmediatas a las interrogantes que efectuamos hoy día. En síntesis: no es conocimiento, es aprendizaje (para las experiencias venideras).

Con el Arte de Pensamiento con el objeto de poder establecer conjuntos de reglas y principios sobre cualquier materia enlazados entre sí.

Para aplicar el ARTE PENSAMIENTO debemos pensar en SISTEMAS de ORGANIZACIÓN DE PALABRAS Y PENSAMIENTOS, CONCEPTOS Y RESÚMENES.

Los conjuntos de cosas que relacionamos ordenadamente entre sí contribuyen a comunicar con más eficiencia lo que es fragmentario y simultáneo también. Tengamos presente que el mundo de hoy es fragmentario y simultáneo.

El enfoque sistémico es una nueva metodología que permite reunir y organizar los conocimientos con vistas a una mejor eficacia de la acción.

Perna investiga formas de comunicación que puedan dar cuenta del tiempo y el espacio que vivimos. En uno de sus libros recientes habla del ATOMISMO, sistema que genera la especialización, la profundización en áreas estrechas del saber.

Para Claudio Perna, el ATOMISMO supone que todo puede ser analizado y descompuesto en sus partes constitutivas debido a que todo es igual a la suma de sus partes y consecuencia de ello es la incomunicación entre especialistas de diferentes áreas del saber.

Es así como el Arte Pensamiento pertenece a un sistema GLOBALISTA, otra forma de relacionar el todo con las partes. EL GLOBALISMO mantiene la fuerza del todo sobre la parte y sostiene que esta última sólo puede entenderse a partir del todo y engendra la necesidad de un conocimiento de mayor espectro, más general, menos detallado y menos concreto. EL GLOBALISMO facilita la comunicación interdisciplinaria.

A través de esquemas y reflexiones penetramos aspectos poco conocidos de la creación lingüística-conceptual de Claudio Perna, otro de los mundos inexplorados del multifacético artista. La inmensa capacidad para escudriñar el Planeta a través de la geografía, evidenciar el entorno con la cámara fotográfica y retratar los seres humanos con la pintura, el dibujo y las acciones en vivo, no son suficientes para la infinita curiosidad interpretativa de Perna. Según nuestro artista, aún falta estudiar con cuidado cada palabra, sus nuevos significados, la estructura del lenguaje. Él sabe que debe señalar distintos caminos y proponer pasajes secretos sólo aptos a las “opiniones nacientes”, las que tanto le interesan, aquellas opiniones que le permiten día tras día cruzar a grandes saltos nuestras inmensas lagunas en el arte, la invención y la creación.

Zuleiva Vivas
(Tomado de Estilo, 7, 29, nov. 1996; pp. 34-35)